Hace unos días que no sé lo que pasa en los medios. En casa, el sol de la mañana llega perezoso y le acompañan flores primaverales. He intercambiado el generador de medias verdades por el silencio.

A veces me llega un atisbo de los sucesos de la semana. Lo dejo pasar como un bébado que quiere conversación pero no dice nada con sentido.

Me entristece la guerra. A lo mejor no soy humano, o de estos humanos de aquí. Porque me entristece sobremanera. No la relativizo. Me huele a sangre y humo. Es como si el mundo fuera mi libreta nueva que alguien insiste en manchar todos los días.

Así que me he distanciado de los medios pero no de la transmisión de los hechos de estos tiempos de ignorancia. Cambio los medios por los enteros. Y es un cambio y no una circunstancia. No hay vuelo si las alas no tocan al ultimo de la cola.

Aunque junto muy bien todos los trozos, el reflejo en este mosaico de espejos nunca me satisface.

 

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