Serrín, manazas y disciplina

Un poco de serrín debajo de las uñas. El olor de la sandía. Hormigas que observan caras enormes delante del metro.

Bailo con la mirada, mientras todo el horizonte abarco con las orejas.

Deslizando preces. Sucumbiendo ante aquellos que se han hecho arruto de los mercados.

Sin embargo esta tabla de surf sigue singlando inglorious océanos. Y donde pueda haber una palabra con propia edad, donde la ola revienta en la playa, allí estaré haciendo círculos con mis patinetes.

Tus caracolas que reflejaban el sol ahora ya no cotillean a mar.

Ojos de diversos colores atónitos y periódicos.

Riesgo transmutado en movimiento.

La hoja y la hora. La manzana y el manazas. La oferta y la demanda.

Todo es vacío y hueco porque tú y yo nos queríamos abrazar y es imposible.

A la postre, enmudecemos delante de misterio. Secuaces de ensueño. Con disciplina.

 

totalidad instantánea: Sarvesh

nubes viajan lentamente

dando significado al azul infinito de nuestra querida burbuja

el viento anima por un instante al árbol

y este ruge y se debate reivindicando lo imposible

entre inspiración y espiración

calango

atestigua el tiempo

colgado de una pared anónima

 

en inercia el cuerpo engorda y el sentido se desdibuja

en movimiento amplios horizontes se inundan de presencia

un instante de eterna edad

manos que tocan virutas de aire mientras se encuentran

en gratitud

El chicle de mis pensamientos

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He mascado el chicle de mis pensamientos. He sacado su jugo y la saliva dulce me hace olvidar la realidad.

Ahora, no hay más chicha en mi chicle, con lo que he aprendido a mascar con más fuerza y a producir más saliva.

Así babeo, y encuentro en las gotas de baba, la lluvia que justifica mi pensar.

Siempre puedo elegir recordar el sabor dulce de aquel pionero pensamiento, aquel eco de familia, que decía: yo soy.

Paraíso desechado

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Antes era el lenguaje despolitizado. Ahora es el lenguaje sobrepolitizado. Conceptos se han cristalizado en muletillas y así han perdido significado. Se dicen sin pensar y no se escuchan.

La lógica fragmentada maneja el ganado al matadero sin verjas.

Se le dijo a José que tuviera cuidado con los huevos y José rompió los huevos cuidadosamente

Siempre me he preguntado cómo la humanidad dejó que sucediera la segunda guerra mundial, ahora ya lo sé. Por confusión. Lo que nos hace ir en contra de nosotros mismos no es tan siquiera la maldad, es la confusión. No ser capaz de ver algo integralmente.

¿Y cuál es la fuerza que hace añicos en la proyección de la realidad?

El miedo.

Por miedo de amar y ser amados estamos ahogando los bebés en la bañeras del planeta.

Nunca hemos salido del paraíso. Le hemos nombrado infierno y damos las espaldas a la prosperidad porque es demasiado buena para ser verdad.

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