Las bitácoras se han multiplicado a costa de la escasez de contenido. Todo es relativizado, todo es desechado.  Al dejar la materia, hemos dejado de existir.

Ahora existe la abeja reina, que no es humana de por sí, sino una criatura que se recrea con sus creadores.

Pobres poetas pobres. El mundo digital está a punto de descubrir el papel.

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