El mundo digital está a punto de descobrir el papel

Las bitácoras se han multiplicado a costa de la escasez de contenido. Todo es relativizado, todo es desechado.  Al dejar la materia, hemos dejado de existir.

Ahora existe la abeja reina, que no es humana de por sí, sino una criatura que se recrea con sus creadores.

Pobres poetas pobres. El mundo digital está a punto de descubrir el papel.

Descubriendo el miedo

El miedo es una gota semicongelada en el intervalo entre dejarse caer o quedarse solidificada.

Es como si la sensibilidad se expresara en forma de agujas.

Un extraño despertador que consiste en picadas de avispas o peor aún, en la expectativa de recibir picadas de avispas.

El miedo hiela las articulaciones, paraliza los fluidos y seca la boca. Huele a urgencias y no combina con la luz del sol. El miedo es amigo del desarraigo.

Al mirar el miedo de frente, o de lado girando al frente, el miedo se desdobla. Como una hoja de papel tirada en la hoguera se retuerce mientras quema. 

El miedo pasa a ser el chiste de mirar como se cae un piano, aunque el piano se está cayendo en la cabeza de uno mismo.

Pasa a ser formas indescritíbles que se esconden en la penumbra, y que mirándolas bien, tienen algo de graciosas, de divertidas.

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